Bras de fer

Traductor humano contra inteligencia artificial: ¿el enfrentamiento del siglo?

Frente al desarrollo de la inteligencia artificial, ¿debe el traductor profesional pensar en reciclarse o todavía tiene buenos tiempos por delante?

La inteligencia artificial afecta absolutamente a todos los sectores y se extiende por todo el mundo. En combinación con el aprendizaje automático, o «machine learning», sus partidarios, a cuál más entusiasta, le auguran un futuro prometedor. Otros se preocupan por ver a esta inteligencia virtual e intangible tejer su red y extender su influencia hasta el punto de amenazar puestos de trabajo.

Algunos recordarán el superordenador Deep Blue de IBM que, en 1997, derrotó al ajedrez al campeón del mundo del momento, Garry Kasparov. Le siguió Watson, un auténtico programa de inteligencia artificial, que participó en Jeopardy! en 2011 y ganó la partida contra dos oponentes humanos, que fueron campeones del juego.

Fue más tarde con el go en 2016 y el póquer en 2017 cuando la inteligencia artificial se ilustró de nuevo, mostrando sus aptitudes para superar al hombre. Desde entonces, ¿puede el mundo prescindir de los traductores humanos y reemplazarlos por programas de inteligencia artificial capaces de traducir mejor, más rápido y a todos los idiomas del mundo?

Esto es lo que pretendía averiguar la Universidad de Sejong, en Corea del Sur, y la Asociación Internacional de Profesionales de la Traducción y la Interpretación, con la organización, el 21 de febrero de 2017, de una competición entre cuatro traductores profesionales y tres programas de traducción basados en la inteligencia artificial, a saber, Google Translate, Systran y Papago.

El objetivo consistía en traducir cuatro textos literarios y no literarios del inglés al coreano y viceversa. Los traductores profesionales contaban con 50 minutos y acceso a internet, y ninguno de los textos había sido traducido con anterioridad. Los programas de traducción también estaban conectados a internet y tradujeron los mismos textos en apenas 10 minutos.

Posteriormente, se evaluó la calidad de la traducción según tres criterios: la exactitud, el estilo lingüístico y la lógica. De una puntuación máxima de 60, los traductores humanos obtuvieron 49 puntos, ¡mientras que el mejor de los programas basados en la inteligencia artificial no pudo superar los 28! Las puntuaciones específicas de cada uno de los programas no se revelaron para evitar dañar su imagen.

El análisis de los resultados muestra que el 90% de las traducciones realizadas por los programas contenían errores gramaticales. Además, los programas no lograron comprender el sentido de las frases que pretendían los autores. Un representante de Systran reconoce que los programas de traducción basados en la inteligencia artificial tienen dificultades para comprender y traducir ciertos matices y emociones transmitidos por los textos.

De hecho, la inteligencia artificial en el sector de la traducción se basa en una red neuronal artificial y técnicas de aprendizaje profundo que no permiten comprender lo suficiente el contexto del material escrito. Aunque estos programas han logrado progresos y siguen progresando, aún están lejos de igualar la inteligencia humana.

Por lo tanto, los traductores profesionales humanos todavía tienen muchos años por delante. La calidad de su trabajo es inigualable, motivo por el que el equipo de traductores profesionales y experimentados de MYLANDRIS sigue siendo esencial para satisfacer sus necesidades de traducción.